Para cualquier empresa en crecimiento es muy común necesitar asistencia de diversos profesionales, pero en cantidades muy pequeñas. Quien ofrece el servicio por contrato, debe cobrar un sobreprecio para poder costear la disponibilidad del servicio durante el tiempo que no es solicitado. Este modelo aumenta el costo para el cliente, además es complicado integrar servicios ofrecidos por multiples fuentes.
Una solución para este lío, es contratar un caro todologo. Una persona que sabe hacer varias de las cosas que necesitamos y en la marcha aprende las otras. Pero el tiempo nunca parece alcanzarle y necesidades críticas de la empresa deben competir por su atención. Es frecuente que nuestro amigo realice tareas menos complejas porque no hay otra persona que las resuelva, y esto es una fuga de su potencial. Un día el todologo se va, dejando la organización inestable.
Es aquí donde aparece el héroe: el empleado virtual. Un agente que recoge las necesidades del cliente, y orquesta entre un grupo de profesionales para resolver el problema.
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Es tan simple como tener un solo empleado
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Es tan efectivo como tener personal especializado cada uno en su campo y todos trabajando en armonía y bajo supervisión.
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Es tan bajo el costo, como si estuvieramos contratando por horas sin recargo.
Este modelo es compatible con los otros. Funciona bien con proveedores de servicios externos y con los encargados de todo, que necesitan una mano.
El resultado es impresionante y excelente. Una solución integral.